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Si eres peruano, si has viajado al Perú o si conoces a alguien que lo haya hecho, probablemente no te sea muy útil el post de hoy. Para los demás, aquí os dejo algunos hechos u opiniones que no salen en las guías de viaje pero que considero igual de importantes que el dato de quién descubrió Machu Picchu.

  • Para los peruanos la segunda planta es nuestra primera planta, y la primera planta es nuestra planta baja. Lo descubrí tras esperar más de veinte minutos en la planta equivocada de un edificio.
  • Los peruanos dan sólo un beso cuando se conocen o se saludan. Intenta darles dos y te mirarán como a un idiota.
  • La gente en Perú compra muy pocos periódicos, pero se reúnen cada día en los quioscos para ver las portadas y comentarlas. Incluso los policías. Especialmente los policías.
  • En Europa, los camiones, cuando dan marcha atrás, emiten un sonido como una bocina intermitente. En Perú, te obsequian con el sonido de la Lambada.
  • Los coches peruanos son los más difíciles de robar del mundo. Cuando caminas por la calle siempre se oye alguna alarma anti-robo. El sonido de estas alarmas, similar en casi todos los coches, consiste en una concatenación de seis estruendosas musiquillas. El lector puede hacerse una idea del asunto si se imagina, de manera consecutiva y durante tres segundos, cada uno de los siguientes sonidos: 1. Grito de cerdo degollado 2. Alarma Nuclear 3. Ambulancia 4. Flauta de émbolo (sonido ascendente repetidas veces) 5. Flauta de émbolo (sonido descendente repetidas veces) 6. Canario alterado.
  • El regateo en los precios es tarea recomendable para cualquier persona en este país. Para los turistas/extranjeros es una obligación si es que quieres llegar a final de mes.
  • En toda mi estancia en el Perú, han sido menos de cinco las veces que un coche ha parado en un paso de cebra para dejarme pasar. He visto una cantidad ingente de intentos de atropello, pero los peruanos, duchos en el arte del “esquivo”, siempre evitaron en el último momento al coche asesino. Los pasos de cebra peruanos no sirven sino de adorno para que las calles no estén tan grises y tristes.
  • La moneda peruana es el Sol. En el momento de escribir este post, un euro son unos 3,52 soles. Si viajas al Perú debes saber que hay billetes y monedas falsas circulando en grandes cantidades. Los billetes falsos estrella son los de veinte y cien soles. La moneda más falsificada es la de cinco soles. Cada vez que pagues con un billete, van a examinarlo con detenimiento. No te sientas ofendido, haz lo mismo con las vueltas. Como todos los billetes, los peruanos tienen varias medidas de seguridad, como las marcas de agua, la típica tira vertical en el interior del billete, etc. Sin embargo, la comprobación más habitual consiste en mirar los billetes de manera perpendicular y posteriormente desde una posición “inclinada” de manera que la cifra del valor del billete cambia de un color verdoso a un morado oscuro. Debería escribir un post exclusivamente para identificar las monedas falsas de cinco soles.
  • La cocina peruana es excelente, posiblemente la mejor de América Latina. Cada región tiene una amplísima variedad de deliciosos platos. La gastronomía peruana más que un post exclusivo merecería un blog dedicado escribir a cientos de recetas. Sin embargo, también debo decir que en las zonas rurales del altipláno las comidas siempre están compuestas de un reducido número de ingredientes como son la patata, el arroz, el pollo y algunas pocas verduras. Mis días en Pomacanchi se dividían entre los que cenaba arroz con pollo y los que cenaba pollo con arroz.
  • La obsesión estrella de las gentes del Perú es el “sencillo”, es decir, dinero cambiado en pequeñas monedas o billetes. Tengo pendiente investigar quién diseñó la emisión de moneda en el país andino, pero seguramente al tío ya le hayan colgado. Resulta que cuando vas a pagar, pongamos una cantidad de dos soles con un billete de diez soles, o tienes la cantidad justa o vas a tener un dolor de cabeza. Normalmente los peruanos afirman no tener sencillo (cambio) hasta que tú reconoces que tenías monedas para pagar justo. Otras veces realmente no tienes cambio, y el peruano acaba cediendo para abrir su cajón de sencillo y mostrarte que tenía unas cuantas monedas para devolverte el cambio. Es tal la histeria por quedarse sin billetes y monedas pequeñas, que como ya he dicho escasean terriblemente, que vendedor y comprador suelen mentir sobre su falta de cambio para conseguir el del oponente. Pero es que si no mientes, y agotas tu cambio hasta quedarte sólo con billetes de veinte o cincuenta soles, es probable que no puedas comprar nada de pequeño valor hasta que consigas cambio en un restaurante o en un hotel. En los pequeños comercios, si no tienes el cambio justo, directamente no quieren tu dinero.

Por cierto, por si todavía te lo estás preguntando, fue Hiram Bingham quien redescubrió Machu Picchu en 1911.

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