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Tardé dos días en darme cuenta. En aquel, mi primer fin de semana en Cuzco percibía algo irreal en los paisajes de la ciudad. Lo achacaba al mal de altura y a mi confusión mental. Yo no había estado en Cuzco en mi vida y ni tan siquiera recordaba haber visto fotos de la ciudad. Sin embargo, algo en las imágenes que veía cuando paseaba por las calles no funcionaba como yo entendía que debía funcionar.

Era mediodía de un despejado domingo de octubre. Yo salía de la misa de once acontecida en la maravillosa catedral cuzqueña. En mi primera (y última) misa completa en el Perú había podido comprobar cuan parecidas son las liturgias española y peruana. Diría que esta última se desarrolla con algo más de emoción e intensidad que en tierras hispánicas. Esto me hizo recordar varias veces, durante la misa, la famosa frase atribuida al dominico Bartolomé de las Casas, autor en el siglo XVI de la interesante “Brevísima relación de la destrucción de las Indias”. El español vino a decir que “trajimos los barcos cargados de biblias para llevárnoslos cargados de oro”. Yo el oro todavía no lo he visto por España, pero doy fe de que en estas tierras todavía conservan las biblias.

El caso es que, todavía con las pupilas dilatadas debido a la oscuridad del templo, atravesé el vano del gigante portón de la catedral, que sólo abren el domingo por la mañana, y una cantidad ingente de luz inundó mis retinas. Mis ojos tardaron unos instantes en enfocar la enorme plaza, flanqueada por la imponente fachada de la iglesia de la Compañía de Jesús, rodeada por bellas casas blancas coloniales con dos alturas y cuidadas barandas de madera, y presidida por dos gigantes banderas, la cuzcqueña y la peruana. Fue entonces cuando me di cuenta de que la luminosidad de la plaza era extremadamente alta, de que mis ojos nunca habían recibido tanta luz de un puñado de edificios, y de que a la vez, paradójicamente, algo faltaba en la fotografía que estaba viendo: el sol. Yo no estaba a la sombra, y sin embargo me era imposible ver el sol por mucho que lo buscara. Levanté mi cabeza cerca de 90º (apoyado en un banco y llamando la atención de la gente que pasaba a mi lado) y allí estaba, desafiante y orgulloso por encontrarse en lo más alto, el sol más elevado que nunca vi.

El sol, en las regiones cercanas al ecuador y en los días próximos a los equinoccios de primavera y de otoño, en su trayecto diario corta la semiesfera celeste en dos partes casi iguales. Esto se traduce en al menos dos inconvenientes. Por un lado, durante algunas horas ningún edificio vertical produce una sombra bajo la que te puedas cobijar, y debido a que sus rayos inciden perpendicularmente sobre la atmósfera (sumado a la altura del altiplano peruano), la necesidad de sombra es mucho más acuciante que en cualquier otro sitio. Además, los amantes de la fotografía se encuentran con la misión imposible de dar la espalda al sol para evitar los fastidiosos contraluces, por lo que las fotos tienden a estar saturadas de luz en su parte superior.

Creo que no es casualidad que la cultura Inca, al igual que algunas otras, tuviera en el dios Inti o dios Sol su máxima deidad. Y aunque estas latitudes están inundadas por un considerable fervor católico, intercambiado con los españoles por aquel oro del que hablaba Bartolomé de las Casas, lo cierto es que los locales todavía conservan supersticiones y creencias prehispánicas; es curioso observar como los peruanos compatibilizan el rígido ideario católico con sus creencias en otros dioses o duendecillos, diferentes en la costa, el altiplano o en la selva amazónica. Sin embargo, el dios Sol, quizás por la naturaleza agrícola del país, parece ser un denominador común de todas las regiones. Por tanto, debo decir que en mi opinión, el astro rey, omnipresente y a la vez irónicamente invisible, como ya he explicado, es por encima del Dios católico el auténtico dios del Perú.

NOTA: Para los que tienen un poco más de interés científico, decir que en el mediodía del día del relato, en Cuzco, el sol tenía una elevación de unos 88º (fuente: http://sunposition.info/sunposition/spc/locations.php).

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