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Hasta ahora, tanto aquí como aquí, había hablado de la experiencia que tuve la fortuna de vivir en un campamento de extracción ilegal de oro en la selva amazónica peruana. En ambos posts, relaté mi estancia en el campamento desde un punto descriptivo pero bastante subjetivo, sin aportar demasiados datos que sin embargo podrían ser del interés de mucha gente. Antes de entrar a fondo con la parte más técnica de la extracción ilegal de oro, quiero dejar claro que lo que voy a exponer es una síntesis de todo lo que vi y de las respuestas a las decenas de preguntas que tuve la ocasión de formular a distintos mineros, trabajadores de negocios asociados y a un jefe local del campamento en el que pasé uno de los días más interesantes que recuerdo. Por tanto, y aunque sólo voy a exponer la información que me pareció más fiable en su momento, el lector debe asumir que los datos y las descripciones de los procesos aquí expuestos pueden ser inexactos o incorrectos en algunos casos.

La extracción ilegal de oro en Perú es una actividad tremendamente extendida de la que sin embargo apenas existen datos oficiales. Todos los peruanos a los que abordé con este asunto coincidieron en señalar que es uno de los oficios más populares del país andino. Desconozco las causas reales por las que se consiente desde hace tanto tiempo esta actividad ilegal, tremendamente dañina para el medio ambiente y en la que el país está dejando de recaudar impuestos por unos recursos que le pertenecen. Sin embargo, después de mi estancia en Perú, podría aventurarme a señalar dos posibles razones. La primera de ellas es la corrupción excesivamente arraigada en el Estado peruano, por la que posiblemente mucha más gente que los propios mineros estaría obteniendo beneficios de la minería ilegal. Me vais a permitir que no hable más del tema por razones obvias. La segunda razón podría ser el miedo de la clase dirigente a protestas masivas y violentas que probablemente se desencadenarían en caso de poner freno a esta extendida actividad ilegal, puesto que los peruanos, al igual que sus vecinos los bolivianos, cuando protestan contra sus autoridades para defender sus derechos o mantener sus privilegios, lo hacen de manera contundente y con todas las consecuencias.

Proceso de extracción del oro en la selva amazónica:

Como ya contaba aquí, el oro de la selva amazónica no se encuentra en pepitas ni en vetas, sino en polvo mezclado con la arena sobre la que se asienta la selva amazónica. Según el libro Amazonas hoy de Roger Rumrrill, en 1981 se estimaba que las reservas de oro en polvo de la Amazonia peruana eran superiores a 7.000 toneladas métricas, cuando el oro acumulado en ese momento en todos los bancos del mundo era de 63.800 toneladas. Es decir, bajo la selva peruana se esconde un auténtico tesoro. Como dice Javier Reverte en su libro El río de la desolación, El Dorado existe en las regiones en donde lo buscaban exploradores como Gonzalo Pizarro (no confundir con su hermanastro Francisco Pizarro, conquistador del Perú) y Walter Raleigh. El asunto está en cómo sacar ese oro. Y aunque hay varios métodos para separar el oro de la arena, en la minería ilegal de la Amazonia se sigue mayoritariamente el proceso que tuve la ocasión de presenciar y que voy a describir a continuación:

  • Se elige una región de la selva algo apartada de los núcleos urbanos, se talan los árboles (que son vendidos por la madera) y se elimina la vegetación. Según tengo entendido, la tierra suele pertenecer al Estado aunque alguna vez el propietario es un particular al que se soborna adecuadamente si amenaza con denunciar. Una vez que la tierra está desnuda, se cava con maquinaria pesada un boquete en forma de cráter con un diámetro de unas pocas decenas de metros. A poca profundidad se suelen encontrar acuíferos, por lo que los boquetes, de forma natural, se van rellenando de agua.
Laguna en un campamento minero

Laguna artificial de donde se extraerán el agua y la arena.

  • Cada equipo de trabajo, compuesto de entre seis y ocho mineros, efectúa el siguiente montaje: Junto al lago, o en una balsa sobre el agua, disponen un motor que extrae por un lado el agua del lago y por otro lado la arena de las paredes del mismo, mezclando agua y arena a su salida. Una gran tubería eleva la mezcla hasta lo alto de una estructura de madera con forma de tobogán. La superficie del tobogán está tapizada con alfombrillas de coche, de manera que la mezcla de agua y arena se desliza sobre ellas pendiente abajo. En los pelos de la alfombrillas queda atrapada una mezcla de arena y polvo de oro, pero en esta ocasión la concentración de oro es mucho más alta.
Motor de camión

Motor empleado para la extracción de agua y arena.

Construcción de madera cubierta por alfombrillas.

Construcción de madera a modo de tobogán cubierta por alfombrillas de coche.

Construcción de madera

La mezcla de agua y arena se hace deslizar a lo largo del tobogán de manera que se queda adherida a las alfombrillas una arena con alta concentración de oro.

  • Después de unas pocas horas con el motor funcionando y la mezcla de arena y agua cayendo por la rampa, los trabajadores paran el motor y sacuden las alfombras sobre un plástico, juntando toda la arena de alta concentración de oro.
Arena con alta concentración de oro.

Arena con alta concentración de oro recogida de las alfombrillas. Esa arena ha sido obtenida aproximadamente en doce horas de trabajo.

  • Los mineros llenan un bidón metálico de agua y añaden unos cuatro o cinco kilos de esa arena. A la mezcla también le echan dos tapones de mercurio. El mercurio se disuelve con el oro en polvo formando una amalgama.
Bote de mercurio

Frasco de mercurio. Ironías te trae la vida.

  • Un minero mete su pierna desnuda en el bidón, removiendo en círculos la mezcla durante una hora aproximadamente. Al parecer se debe hacer con una pierna y no con un palo porque el pie debe hacer mucha presión sobre el fondo, donde se encuentra la arena, el oro y el mercurio, a fin de que todo el polvo de oro se funda con el mercurio. Al menos eso me contó un jefe de mineros, el cuál por cierto nunca había metido su pierna allí.
Bidón con arena (con oro), mercurio y agua.

Minero removiendo en un bidón una mezcla de arena (con oro), mercurio y agua.

  • Se va comprobando periódicamente y de la siguiente manera cuánto oro sigue todavía mezclado con la arena: Se extrae del bidón un poco de arena y se lava en una bacinilla metálica del mismo modo que hacen los buscadores de oro de las películas del oeste. Si en el fondo de la bacinilla se observan puntos brillantes, el mercurio todavía no se ha mezclado con todo el oro y hay que seguir dando vueltas. Si por el contrario, tras lavar por un rato la arena no se ve rastro del oro, es el momento de pasar a la siguiente fase.
Comprobación del oro que queda mezclado con la arena.

Comprobación de la cantidad de oro que aún no ha sido absorbido por el mercurio.

  • Se tira el agua del bidón al suelo con cuidado de no derramar la amalgama de oro y mercurio que ha quedado en el fondo del barril. Se introduce dicha mezcla en una botella de plástico y de ahí se echa a un trapo para ser escurrida. Después del secado, se obtiene dentro del trapo una bola sólida de un metal blanquecino.
Amalgama líquido

La mezcla de mercurio y oro (amalgama) se separa del agua.

Amalgama sólido

Bola sólida compuesta de mercurio y oro tras haber sido secada con un trapo.

  • La bola se envuelve con una hoja de periódico, se introduce en un horno cerámico (presente en todas las casas de compra de oro que existen en los campamentos) y con un soplete se quema. El mercurio se evapora a la atmosfera donde, en su gran mayoría, se volverá a condensar cayendo sobre la selva de nuevo. En el hornillo cerámico, al finalizar la combustión se obtiene un fragmento de oro de veinticuatro quilates.
Quema del amalgama

Quema del amalgama para obtener oro puro mediante la evaporación del mercurio.

Oro puro

Oro puro de veinticuatro quilates obtenido tras la combustión del mercurio.

  • El fragmento de oro se pesa en la casa de compra de oro y se vende, obteniendo dinero en efectivo al instante.
Pesaje del oro

El oro se pesa para calcular el precio que la casa de compra pagará por el fragmento. El fragmento obtenido en el proceso que pude presenciar alcanzó los 11.9 gramos.

Daño medioambiental y peligro para los trabajadores

Según mi experiencia podría decir que al menos hay tres fuentes que producen un daño ambiental en las regiones amazónicas en las que se practica la minería ilegal.

  • Mercurio: Prácticamente todo el mundo sabe el efecto devastador de la contaminación por mercurio en los ecosistemas y en los seres humanos. Un equipo minero de unos ocho trabajadores, como el que he descrito en el apartado anterior puede utilizar a la semana varios litros de mercurio. Este mercurio en su totalidad acaba en el suelo de la selva, ya sea directamente durante el amalgamado en el bidón o en forma de vapor durante la combustión de la mezcla mercurio-oro (y de ahí, por condensación, de nuevo al suelo). Teniendo en cuenta la gran cantidad de acuíferos, corrientes subterráneas y ríos que se encuentran en la Amazonia peruana, diría que el desastre ecológico tiene tintes de tragedia. Además, los trabajadores de la minería ilegal suelen vivir en campamentos junto a la zona de extracción, de manera que respiran vapores de mercurio constantemente, se bañan en agua con alta concentración del metal líquido y en general están expuestos a grandes cantidades de mercurio durante meses o años.
  • Deforestación: Aunque la deforestación debida a la minería ilegal me parece menor que la debida a la tala para obtención de madera (insisto, es una percepción y no tengo datos de esto), es evidente que el daño causado por la minería no es despreciable y más teniendo en cuenta que, debido al mercurio, donde ha habido minería ilegal y en las zonas próximas, nada vuelve a crecer en mucho tiempo.
  • Basura y otros tipos de contaminación: Los motores que extraen el agua y la arena tienden a ser viejos y los tubos de combustible que los alimentan tienen pérdidas, por lo que hay constantes vertidos de gasóleo al suelo, lagos y ríos. Los campamentos de ilegales donde viven los mineros (y los que se dedican a negocios asociados a la minería) se establecen en las proximidades de la zona de extracción. No tienen servicios higiénicos, agua corriente o sistema de recogida de basuras. Simplemente arrojan los desperdicios a los lagos que no están ya en uso y al cabo de unos meses, abandonan el campamento llevándose lo que necesitan para montar el siguiente y dejando atrás todo lo demás. Durante los meses que pasan en cada campamento, los trabajadores conviven con gran cantidad de basuras y bajo el riesgo constante de enfermedades debidas a los desechos humanos.

Otros datos de interés:

  • El precio de compra del oro en el campamento durante mi visita era de 118 soles/gramo.
  • Calculo a partir de mis estimaciones sobre el terreno, que una unidad de trabajo (un motor, una rampa, un jefe y unos ocho empleados), en un día bueno, puede obtener entre 80 y 120 gramos de oro. El jefe con el que hablé durante algunas horas me dijo que era raro hacer más de 50 gramos, en cambio los mineros me comentaron que llevaban muchos días obteniendo más de 100 gramos al día.
  • En uno de esos días buenos, un equipo de trabajo puede obtener oro por valor de más de 3.000€.
  • El 75% del dinero se lo embolsa el jefe. De ahí debe pagar la amortización del motor (que tiene un precio de en torno a los 1.000€), el gasóleo consumido por dicho motor que trabaja unas 18 horas al día y los sobornos a quién sea necesario.
  • El otro 25% del dinero lo cobran los mineros, de manera que pueden percibir un salario neto diario superior a los 100€ e incluso los 150€.
  • El jefe que yo conocí sólo disponía de un motor y una rampa debido a que estaba empezando en el negocio. Sin embargo algunos jefes tienen hasta 8 unidades de trabajo, por lo que sus beneficios se disparan.
  • Calculé que el campamento minero que yo visité albergaría entre 1.500 y 2.000 personas donde entre el 60% y el 70% serían mineros. La zona ocupada por dicho campamento y por los alrededores que estaban siendo explotados (es decir, la zona deforestada) alcanzaría una superficie de unos 5 a 7 kilómetros cuadrados.
  • Cada campamento tiene una vida de unos 6 meses. Pasado ese tiempo, se desmontan las precarias viviendas y comercios, y el campamento se traslada a otra zona de selva virgen para volver a empezar.
  • Los precios en el campamento son desorbitados en comparación a la realidad peruana debido a los altos salarios de los mineros. Cada tienda paga unos 10€ al día por disponer de electricidad. En los establecimientos del campamento, una botella de agua cuesta unos 3€ y una cerveza más o menos 6€.
  • Los turnos de los mineros suelen ser de 24 horas, teniendo las siguientes 24 horas libres para descansar.
  • El campamento, para recreo de los mineros, dispone de muchos bares y prostíbulos donde chicas, menores de edad en su mayoría, trabajan cada noche.

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